Es normal o no es normal… soy misógino homofóbico y se me olvidaba puro y casto.

enero 14, 2010
…Y en las tocadas la neta es el eslam
pero en mi casa si le meto al tropical…
Café Tacvba – El Borrego

Para nadie es un secreto que los contenidos de la televisión abierta en México son cada vez peores basta con darse una vuelta por el canal de las estrellas cualquier sábado por la mañana o el domingo en horario estelar.

A través del tiempo he formado un criterio, éste me permite generar opiniones que sustento con argumentos y qué finalmente no deben ser descalificadas por que son propias y tengo derecho a manifestarlas. Este mismo criterio ha ido cambiando parcialmente en dependencia de mi edad, mis conocimientos, mis gustos y otros muchos factores. Es un hecho que hoy a mis treinta no tengo las mismas opiniones que en mis veinte. Creo además que la congruencia es una línea muy delgada entre lo que pienso hago y digo.

Me resulta en extremo curioso lo siguiente:

A. Que derivado de los comentarios de un estúpido (la culpa no la tiene el indio si no el que lo hace compadre) ahora resulta que muchos somos activistas en favor de la causa homosexual y somos además los más tolerantes del universo o en todo caso el señor Esteban Arce es la muestra viviente de lo normal. (re-contra chale)

B. Que después de ser bombardeados con campañas en pro de las mujeres y sus derechos levantemos la bandera y en este caso tengamos la capacidad de llamar misógino al primero que se nos cruce en frente a la menor provocación.

C. Que cometamos el error de engancharnos con notas “periodísticas” sobre los bailes eróticos de la mamá de no sé quién y nos sintamos con la calidad moral de juzgar a la señora, por favor.

Creo que cada quien es libre de ejerecer su sexualidad y preferencias sexuales como mejor le parezca siempre y cuando no afecte a terceros en cualquier sentido sin importar si son homo o heterosexuales.

No me considero misógino cuando bromeo acerca de las mujeres y sus relaciones sus costumbres o sus actos ni cuando al calor de dos cervezas entre amigos me refiero a una ex-novia como “pinche vieja”.

Para terminar sugiero, tengamos un poco cabeza para desechar la basura que los medios nos recetan, tratemos de leer entre líneas y por favor no juzguemos así na’mas a poco no es bien rico echarse unos tragos improvisar un bailecito cachondo y ya olvidadas nuestras inhibiciones pasar al amor.

¡Salud!


Vaya forma de comenzar un año…

enero 14, 2010

A catorce días de que un año ha comenzado (2010) me encuentro confundido, una vez más  no sé por cual camino debo andar a diferencia de otras veces ya no puedo ni debo tomar decisiones basadas en corazonadas o sentimientos, debo evaluar, creo, todas las opciones con la mayor frialdad posible y determinar la ruta correcta. Esta vez son muchas las variables y los posibles resultados.

Será que efectivamente “Everything is about money” ¿Será esa la respuesta? Si es así entonces venga “Show me the money” sinceramente no, no lo creo.

Hasta dónde es cierto entonces eso que dicen: Las determinaciones se toman por que en ese momento son las mejores.

Hoy no me puedo permitir errores.

Hoy algunas puertas están abiertas y cuando creo saber cual abrir parece que una más se presenta ante mis ojos.

Alguien me dijo: Es momento de cosechar. Si está bien solo es preciso saber a cual siembra me debo dirigir.

No quisiera equivocarme, ni arrepentirme  ya no es justo para mí para mi gente.

Ya pienso diferente, veo las cosas de manera distinta hay veces que respondo cosas que jamás creí decir (es la edad, el trecho andado, son los hijos o tal vez los más de 10 años compartidos con la mujer mi vida) salen de mi boca palabras como “Son jóvenes ya se darán cuenta con el tiempo” “Te encargo la casa cuando yo no esté tu mamá y tus hermanas son tu responsabilidad, cuídalas” “Mujer te necesito no puedo estar lejos de ti”.

Esta nueva forma de pensar o de hablar es la que no me permite hacer y deshacer como antes. ¿Qué me pasa maduré? Tal vez.

Pues si me convertí en adulto es hora de tomar decisiones importantes, esas que determinan futuros.

No, no han sonado campanitas ni ha entrado iluminación divína por la venta. He terminado de escribir estas líneas y me encuentro como al principio a catorce días y confundido.